viernes, 28 de diciembre de 2018

EL SECRETO DEL SUMARIO

Un sumario es un expediente judicial, y siempre es secreto para todo el mundo, incluidos, por supuesto, los medios de comunicación, no así para las partes, o sea la defensa del investigado, acusación particular o popular si la hubiera.


Así pues, cuando se declara secreto un sumario, lo que se hace es tomar una medida excepcional por la cual, la defensa no tiene acceso al sumario, a la investigación. Ello para evitar que los acusados o los sospechosos puedan obstruir desde una posición de ventaja, la acción de la Justicia.


Esto, por una parte. Por otra tenemos la figura de la prisión preventiva, que se puede decretar por los mismos motivos que el secreto del sumario más el peligro de fuga, o la sospecha de que el investigado  va a continuar delinquiendo.


Las dos figuras, tanto el secreto del sumario, como la prisión preventiva, aunque a veces necesarias,  no son deseables en un estado democrático de derecho, la primera, porque produce indefensión, y la segunda porque supone la imposición de un castigo a un inocente ya que en España, todos somos inocentes hasta que haya una sentencia firme, así lo manda nuestra Constitución, en ambos casos,  en el artículo 24. 


Son pues medidas excepcionales.


Ahora tenemos a Eduardo Zaplana en prisión preventiva, con leucemia y secreto sumarial que ya dura 7 meses, algo llamativo, cuando la Ley fija como máximo un periodo de 30 días aunque se puedan renovar por idénticos periodos.


No digo que Zaplana sea inocente como él proclama, yo no me creo nada que lo que diga un político, si no está a la vista.


Pero lo que hacen el juez y la fiscalía al impedir que un enfermo terminal esté en su casa con su familia, o que incluso reciba visitas humanitarias, o asistencia religiosa, llaman poderosamente  la atención, incluso a quienes sabemos que la juez actúa conforme a derecho.


Porque si bien es cierto que la juez lleva siete meses investigando en Uruguay y en Luxemburgo la titularidad de unos solares en Benidorm, o unos fondos repatriados a nombre de otras personas, no se debería llegar a este abuso del secreto del sumario, durante tanto tiempo,  ni a la crueldad de mantener en la cárcel, casi incomunicado con el exterior, a una persona en dichas condiciones.


Porque si el juez no tenía las pruebas, no debería haber detenido a Zaplana por mucho que la  UCO tuviera indicios, detener a una persona y ponerse a buscar las pruebas después, es una perversión, la cosa debería ser al revés, la UCO debería haber presentado la denuncia con pruebas más sólidas, verificables con cierta inmediatez, y cuando lo denunciaron, la juez, o la fiscalía, deberían haberles dicho que volviesen cuando tuviesen algo mejor, como en las películas. 


Es algo así como disparar primero y preguntar después. Así no María Isabel, aunque consigas probar algo, te has pasado.


No es broma

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