LA LISTA FALCIANI
Todos hemos visto como en las películas, el policía bueno, mediante algún truco, se salta la ley y entra en el domicilio del delincuente malo en busca de pruebas incriminatorias, y todos lo vemos bien, puesto que sabemos que al fin y al cabo es un malo y de una forma u otra, aun a costa de violar la Ley, desde un punto de vista material, se hace justicia, es el sentido de la justicia que llevamos en nuestras conciencias, por supuesto, y que no debe dejar de aplicarse por un tecnicismo legal que muchos no llegan a comprender, ¿acaso no se encontró el arma ensangrentada del asesino en su apartamento?, ¿Qué mas da entonces si el policía entró sin una orden judicial?.
Pues si, da y mucho, porque de apreciarse las pruebas obtenidas mediante una violación de la Ley, sería como aceptar dicha práctica ilegal, y ello permitiría que cualquier policía o funcionario entrase en cualquier domicilio por una mera sospecha y nuestra intimidad no estaría garantizada nunca. Da rabia que por un tecnicismo (como les gusta llamarlo a los anglosajones) un delincuente se quede libre, pero hemos elegido un sistema de convivencia que se llama democracia, que nos da una serie de derechos pero que a la vez nos quita algo de seguridad, la seguridad que tendríamos si la policía pudiese entrar a discreción en las casas, escuchar conversaciones telefónicas, leer la correspondencia o investigar nuestras cuentas bancarias, sin autorización judicial.
Viene a cuento por el estupor que me produce el ver como la prensa española difunde una lista de personas que tenía, o tiene, fondos en un banco de Suiza, una lista de cuentas robada por un empleado desleal del mencionado banco, un tal Falciani. Se podrá decir que la mayoría de los tenedores de las cuentas denunciadas son evasores fiscales, pero no se puede obviar que la dicha lista se ha obtenido de forma delictiva, por partida doble: 1ª porque se ha hecho en clara violación de la legislación Suiza, y 2ª porque obviamente se ha hecho sin un mandato judicial.
A ello habrá que añadirle aunque no venga mucho al cuento, un agravio del Estado Español al Suizo, por no haber tomado en consideración su petición de extradición,difícilmente justificable, con lo cual, habrá que ver como ello va a repercutir cada vez que se les haga un suplicatorio en forma, por parte de nuestros jueces y fiscales.
Habrá que reconocer que Falciani es un delincuente confeso, claro que muchos dirán que el fin justifica los medios y todos sabemos como tradicionalmente han sido admirados los llamados bandidos generosos, que también eran delincuentes, que roban a los ricos para dárselo a los pobres.
Pero la democracia no funciona así, cierto que según dice Maquiavelo en "El Príncipe", el fin justifica los medios, pero también decía Maquiavelo que el Estado es un valor superior a los derechos individuales o colectivos, y que llegado el caso, se justifican los asesinatos de dirigentes políticos, o el terrorismo de Estado. Por fortuna ya no estamos en tiempos del gran Maquiavelo, no se puede querer democracia por una parte, y maquiavelismo por la otra, cuando convenga ¿o si?.
Sorprende asimismo ver como Podemos se ha apresurado a reclutar al tal Falciani, la verdad, si esta es la clase de gente que este nuevo partido cree se debe tener como ejemplo, pongámonos a temblar porque si para conseguir objetivos vale todo, ¿quien nos va a garantizar nuestros derechos?.
No es broma