DACION EN PAGO, BUENA MEDICINA
OJO A LAS CONTRAINDICACIONES
El Gobierno del PP ha anunciado que
para suavizar los efectos de los desalojos de las familias que estén en
situaciones extremas, estas podrán entregar la vivienda para saldar el crédito que
contrajeron, con hipoteca sobre la misma, para adquirirla. Para ello, se
requerirá que toda la familia esté en paro, o que sus ingresos estén por debajo
del umbral de la pobreza.
Es una medida muy importante pues
permitirá a quienes se acojan a ella, aunque
la vivienda que entreguen estas familias sea generalmente el único
activo que tengan, retomar su vida sin una deuda pendiente, que puede
coartar el algunos casos, el resto de sus vidas.
En realidad, a quienes se encuentran
en esta situación, poco les va a tranquilizar el hecho de que su deuda esté
saldada cuando entreguen su casa al banco, pues su preocupación mas angustiosa,
es la de encontrarse en la calle sin un techo, o sea, en el umbral de la
indigencia por lo cual, también se permitirá
durante al menos dos años,
habitar en la vivienda antes del desalojo. Este plazo, podría ser también
prorrogable.
Esta medida se enmarca dentro del
Código de Buenas Prácticas para las
entidades financieras anunciada por el ministro De Guindos. Aunque un código de
este tipo no es de obligado cumplimiento, y el Gobierno deberá negociar con las
entidades financieras algunas ventajas
para las mismas de modo que no dependa exclusivamente
de su buena voluntad.
A mi personalmente, me parece una forma de aliviar la angustia de algunas
familias, pero en realidad, no es, ni debe ser, mas que un parche transitorio,
pues de convertirse en norma, la practica se convertiría en el futuro, en una
merma del sistema de garantías, con graves consecuencias para la economía, y
para ello voy a poner un ejemplo: En algunas provincias de Argentina, la
vivienda familiar es inembargable, con el resultado lógico, de que los bancos
no aceptan la vivienda como garantía para un préstamo.
Aquí ocurriría lo mismo, de estar
vigente similar norma, por lo cual, y teniendo en cuenta que la
inmensa mayoría de las personas emprendedoras que quieren comenzar un pequeño
negocio, solo tienen su vivienda para conseguir un crédito, ello significaría
la desaparición a medio plazo de gran parte de la pequeña y mediana empresa, y
a largo plazo incluso de gran parte de la gran empresa, ya que esta, como es
lógico, suele proceder, con excepciones, del desarrollo de las anteriores. En
definitiva, nuestra sociedad seria bipolar, por una parte las multinacionales y
sus ejecutivos con grandes sueldos, y por la otra los trabajadores, sin apenas
clase media, como en el pasado, cuando nacieron los sindicatos
"de clase".
Pero en el caso de que la dación en pago fuese norma obligatoria, como
algunos partidos y sindicatos y asociaciones de
"indignados"
proponen, los bancos actuarían como hace unas décadas, prestando solamente un
70 o un 80 % del valor del inmueble tras una tasación a la baja, por lo que
solo quienes consiguiesen ahorrar el 20 o el 30% del valor de la vivienda, mas
el importe de los muebles, podrían acceder a la misma,
total: menos
vivienda en propiedad y mas alquileres, o sea, pagos a fondo perdido, perdida del capital que suponede una propiedad, de cara al futuro.
Así que bien está que se intente aliviar la situación angustiosa de quienes
tienen delante un trágico y además vergonzante desalojo, pero por lo dicho
anteriormente, y mas que no digo por acabar ya por hoy, dejemos la Ley
Hipotecaria y los artículos 1911, y relativos del Código Civil, tal como
están, no vaya a ser que las contraindicaciones de la medicina, sean peores que los beneficios, en el futuro.
Como dijo el ministro Corcuera:
los experimentos en casa…. Y con
gaseosa. Que ya está todo inventado y pensado, ya se hacían hipotecas en
tiempo de los romanos
No es broma