¿QUE VERGÜENZA ?
Desde que inicié este blog, siempre he sido crítico con los partidos políticos que padecemos, para mi, son organizaciones con disciplina casi mafiosa, cuyo objetivo es mantenerse en el Poder al precio que sea, sin que les importe nada de lo que predican como no sea para conseguir sus objetivos, están dispuestos a pactar aunque sea con el diablo, les da igual violar la Constitución y las leyes, mentir y engañar, todo por mantenerse en la posición que permita mandar, y alimentar a la clientela con el erario público.
El objetivo de conseguir el Poder al precio que sea, no es una característica exclusiva de nuestros partidos, en todos los países de nuestro entorno cuecen las mismas habas o parecidas, sin embargo, cuando les pillan, actúan con cierta coherencia y dimiten incluso por meras sospechas. Parece que nuestros partidos, y me refiero a los que han gobernado, tengan algo especial, no solo actúan en el borde de la legalidad y lo cruzan frecuentemente, sino que cuando los pillan, no sienten la menor vergüenza, no se molestan siquiera en cubrir las apariencias, dando a la política una apariencia de actividad baja y rastrera.
Se alojan en los partidos político, lo mas selecto de nuestra sociedad, charlatanes, prestidigitadores y pícaros cuya picardía se valora positivamente entre ellos y se ha dado en llamar capacidad política, estos fenómenos creen que en lugar de dimitir por vergüenza torera, la táctica adecuada consiste en mentir al público, escudarse en el principio de presunción de inocencia, y esperar a que escampe el mal tiempo para que todo siga igual.
Así, tenemos ahora en el candelero el caso Faisán, en el que un ministro del interior no sabía nada, sobre la información que sus subordinados próximos, funcionarios policiales profesionales, pasaron a ETA, para evitar unas “engorrosas” detenciones que dificultarían las indignas e infames negociaciones en curso, y el presidente de una comunidad considera normal y razonable que una organización de delincuentes, que había recibido innumerables contratos, “a dedo”,le regalase vestuario por mas de 14.000 €, que sepamos, por simple y graciosa cortesía social, total “por unos trajes”....
Bueno, pues es verdad que en todas partes hay elementos de baja catadura moral; de una sociedad corrupta, habrá en todos sus estamentos, la misma proporción de corruptos, pues de ella se nutren, lo que no es normal, es que nuestra clase política se componga de corruptos al cien por cien, puesto que quienes con apariencia de honradez, permiten tener entre sus filas a esta clase de personajes, de los cuales he citado dos ejemplos, no son tampoco honrados, ni tan siquiera gente de moralidad y principios, son cómplices necesarios que a la postre son posiblemente, incluso mas sinvergüenzas.
No es broma



